-¿Qué le parece la voz actual de Homero?
-Nunca la he escuchado, pero en cualquier caso no puedo ser objetivo en este tema. Por lograda que sea, jamás voy a creer que es mejor que la mía. Modestia, por favor, apártate, ya ves. Pero una cosa puedo decir: a quien hoy hace de Homero en español no lo conoce nadie, y a mí, 5 años después, me siguen invitando para talleres de doblaje en todo el mundo.
-¿Cómo llegó a ser la voz de Homero Simpson?
-Por casting. Un señor de Fox tenía tiempo buscando una voz para Homero, y un día se presentó en la compañía Audio Master 3.000, donde yo trabajaba. Cuando me tocó el turno, él se volteó para no verme y yo empecé a hacer mi interpretación. De repente se voltea y grita. "That's exactly what I want". A mí no me gustaba el personaje y pensé que fracasaría. Por suerte para el mundo, me equivoqué.
-¿Por qué escogió esa voz?
-Homero tiene un ligero retardo, y eso se tiene que notar cuando habla. Luego toma cerveza y fuma, lo que achatarra la garganta. Tiene algo de libidinoso y no tiene control sobre sí mismo, de ahí los altos y los bajos en sus expresiones. Todo eso traté de expresarlo en su voz.
-¿Por qué dejó de doblarlo?
-A todos nos sacaron. Fue un lío sindical en el que no teníamos nada que ver porque nosotros no pedíamos nada. La Fox presionó y dijo que el doblaje se hiciera con cualquiera, y eso fue precisamente lo que hicieron.
-Corrió el rumor de que el grupo original doblaría la película aunque ya no estaba haciendo la serie...
-Eso no pasó de ser un buen deseo de nuestros seguidores.
-¿Acaso un doblaje no puede hacerlo cualquiera?
-Eso es lo que se piensa y es lo que se hace para justificar los pésimos sueldos: contratar a cualquiera. Pero miren los resultados. Un buen doblaje tiene que ser llevado a cabo por personas que tengan formación actoral. Doblar es actuar. Yo no sólo hice la voz de Homero, yo fui Homero y, como me dice toda persona que me topo en la calle, soy Homero. En mi caso fue además una vocación, pues aunque estuve y aún estoy en el mundo de la actuación, desde los 11 años supe que lo mío era el doblaje.
-¿Aún trabaja en ese campo?
-Claro. Soy Winnie Pooh, Tony Soprano, el papá de Ugly Betty, Saúl en "Brothers and Sisters" y un personaje de Naruto cuyo nombre no recuerdo. También doy clases de doblaje en el Forum Shakespeare.
-¿Extraña a Homero?
-El primer año lo extrañé muchísimo, tanto que me hacía gracia. Fue como una ruptura amorosa, tal cual: lloré, pataleé, mis amigos tuvieron que aguantarme. Ahora ya lo superé, pues estoy en otras cosas, aunque creo que ya para siempre la gente me identificará, sobre todo con Homero. A la distancia lo veo como un matrimonio que duró 15 años, con la ternura con que recordamos a alguien que nos ayudó a crecer, a ser mejores.